martes, 15 de diciembre de 2009



El cordon del zapato


Una mujer, una rueda
ponchada, una
enfermedad, un deseo; temores ante ti,
temores que puedes estudiar
como las piezas de un
tablero de ajedrez...
no son las cosas importantes las que
llevan a un hombre al
manicomio. Estate preparado para la muerte o para
el asesinato, el incesto, el robo, el incendio,
la inundación.
No, es la serie continua de pequeñas tragedias
lo que lleva a un hombre al
manicomio...
no es la muerte de su amor
sino el cordón de su zapato que se rompe cuando tiene prisa.

El horror de la vida.
es ese enjambre de trivialidades
lo que puede matar más deprisa que el cáncer
y siempre están ahí:
la matrícula del automóvil o los impuestos
o la licencia para conducir vencida
o los contratos o los despidos,
hacerlo tú o que te lo hagan, o
el estreñimiento
o las multas por exceso de velocidad,
polillas o grillos o ratitas o termitas o
cucarachas o moscas y
la tela metálica que se
ha roto,
o pasarse
o no llegar,
o el lavamanos tapado o la casera borracha,
al presidente no le importa y el gobernador
está loco.
El interruptor de la luz roto, o el colchón como
un puerco espín,
105 dólares por la puesta a punto, el carburador y la bomba de
gasolina en Sears Roebuck,
y el recibo del teléfono que sube y la Bolsa
que baja
y la cadena del baño que se ha
roto
y la instalación de la luz que se ha quemado,
la luz de la entrada, la luz del frente, la luz de atrás,
la luz del interior; está más
oscuro que el infierno y
es el doble de caro.
y además siempre hay ladillas y uñas que se encarnan
y gente que insiste que son
amigos tuyos;
siempre hay eso y cosas peores:
grifos que gotean, Cristo y la Navidad,
el salami azul, 9 días de lluvia,
50 centavos de aguacates
y embutido de hígado
morado.

O meterse
de camarera en Norm's con turno doble,
o de vaciador de
orinales,
o de lavacoches o de pinche de cocina
o de ladrón de bolsos de ancianas
que las deja gritando en la acera
con un brazo roto a la edad de
80 años.

De pronto 2 luces rojas en tu espejo retrovisor
y sangre en
la ropa interior;
dolor de muelas y 979 dólares por un puente
o 300 dólares por una muela
de oro,
y China y Rusia y Estados Unidos y
pelo largo y pelo corto y nada de
pelo y barba y sin rostro,
y muchos papeles de liar pero ninguna
hierba excepto tal vez la del jardín.

Con cada cordón de zapato que se rompe
de entre cien cordones de zapato que se rompen,
un hombre o una mujer o una
cosa
va a parar al
manicomio.

Así que ten cuidado
al agacharte.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Llegue al hospital Gea gnzales. Habia pasado una semana deambulando, mi rodilla derecha seguia descompuesta, o al menos eso creia. Estaban casi todas las entradas cerradas, era un sabado, atardececia, entre a un cuarto donde habia un monton de personas esperando que la ciencia los curara, habia un modulo con dos guardias pidiendole a la gente que se registrara, crei que no seria facil comunicarme con ellos, no tenian puta idea de su trabajo,no parecia complicado pero pense que seria mas facil hablar con un robot, quiza el entenderia mejor mi mensaje. me acerque, los salude amablemente, les plante la situacion, ncesitaba unas radiografias puesto que ya tenia la orden prescritapor una doctora y no era necesario esperar como todos los demas para consulta, sucedio lo que esperaba, la comunicacion no funciono y su respuesta fue que esperara,me ignoro, entonces le plantee mi situacion al segundo guardia,. tambien me mando al carajo, en ese momento una señora a la que no le vi la cara hizo su aparicion"el ya trae la orden, no necesita consulta, entonces el cerebro de los guardias hizocorto circuito, se quedaron en blanco y dijeron que pasara, que extraño es todo esto.
Pense que iba directo con un medico pero oh sorpresa, me tope con otra sala de urgencias, que demonios?de que se trataba, era un chiste?me acerque a una ventanilla para pedir informacion, habia dos mujeres, una tenia la dureza de una roca, la otra tenia lentes, no era bella pero parecia mejor persona que la primera, hablaba por telefono,reia, les mostre mi orden, les hice algunas preguntas, la roca me dijo"espere, tiene que esperar", la de los lentes tomo mi orden, la vio o eso aparento, seguia hablando por telefono, seguia riendo. me sente y espere, pense que tardaria, intente leer pero los hospitales no me gustan, era dificil concentrarse, pasados pocos minutos me llamaron, entre con el libro en mano, era una doctora, simpatica, pregunto algo sobre el libro, no recuerdo que le respondi, parecia que seria una linda consulta, pero luego se convirtio en algo que hacia preguntas de forma automatica, le conte lo que habia pasado y me mando a tomarme radiografias, llegue al departamento de radiologia, habia varias personas, contando chistes y tirando hueva, vaya!estos tipos tienen el trabajo mas facil del mundo, no hacen nada mas que esperar, charlar y comer pizza, me acerque a ellos y les mostre una hoja, me dijeron que tenia que pagarla, lo hice, regrese con el sello en la hoja ,me pasaron a un cuarto donde habia una especie de maquina con una cama vertical incluida, me dijeron que me recargara en ella, la maquina empezo a hacer ruidos, lentamente fue acomodando la cama en forma horizontal, me gustaba eso, era divertido, empezaron a valer la pena los 72 pesos que pague por la radiografia, la tomaron, mas bien dicho la maquina la tomo, me dijeron que esperara un momento, le di las gracias a la maquina y sali. Regrese a ladoctora con la foto de mis huesos, la vio, se la mostro a un tipo de azul, murmuraron algo, me mandaron con otra doctora, por supuesto tuve que esperar, demonios toda la vida tengo que esperar y no me logro acostumbrar a eso, me llamaron de nuevo, era la mujer de los lentes que reia por telefono, entre, me dijo algo borroso, y me dijo que saliera, que ella me volveria a llamar, espere otra vez, por fin me recibio, todos los consultorios estaban pegados, no habia pared, ni cortinas, solo una linea invisible que separaba los consultorios, me sente y empeze con el ritual de lo acontecido, presto atencion un par de segundos,luego dejo de hacerlo, al lado habia una anciana sobre una camilla, roncaba de una manera horrible, parecia que estaba en una especie de sueño de la que no podian despertarla, escuchaba, le decian que moviera una mano y lo hacia, pero no podia despertar, entonces vi a mi doctora, tenia esa mirada fria que muy pocas veces me gusta, esta era una de ellas, le justifique su estado de trance, parecia profundamente concentrada el algo, tenia la mirada perdida, podia ver su pensamiento, no sabia lo que pensaba pero veia como lo hacia. despues reacciono e hizo su trabajo, dijo que me recostara en una camilla que estaba detras de ella, reviso mi pierna, reviso mis huesos, preguntaba y yo levantaba mi cabeza, con pequeñas señas me pedia que no lo hiciera, me gustaban esas sutilezas, termino la exploracion, dijo algunas otras palabras mas, mis huesos estaban bien, solo tenia que reposar por dos semanas, cosa que no iba hacer, honestamente no me importaba la rodiila, ella seguia hablando, por momentos regresaba su trance y sus mirada atravesaba paredes, se convertia en algo bello. de pronto termino, dijo: se acabo, esto es todo" las dijo como alguien que acaba de dar una espectaculo de primer nivel, era su despedida, y luego sonrio, le di las gracias y sali de alli. Estaba en sala de urgencia guardando la radiografia, ella salio de nuevo, llamo a alguien, la vi, me sonrio, me gustaba esa sonrisa, le gusto mi mirada, luego desaparecio. sali brincando.

jueves, 10 de diciembre de 2009



Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!
¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.(Oliverio Girondo)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Estar ciego. hoy he pensado un poco en ello, mis ojos se estan apagando, veo borroso y no me gusta. Honestamente no imagino el mundo sin la vista, debe de ser un monton de ruidos, olores y fantasmas, no puede ser igual la percepcion de un ciego de nacimiento y otro por aprendizaje, supongo que el segundo debe de cargar con una emocion extra: la nostalgia, por no mencionar la frustracion. No creo que el primero extrañe mucho, pues siempre ha sido asi, bueno quiza tenga pensamientos acerca de lo condenadamente dificil que debe ser la vida, pero en esto tambien esta el paralitico, el sordomudo, el presidiario, el pesimista y a veces el hombre comun.

Recuerdo que alguna vez en mi infancia, un poco antes de la pubertad, me recetaron mi par de anteojos y me parecian extraordinarios, me sentia importante, luego alguien que no recuerdo, viendome contento con mis nuevas adquisiciones dijo algo asi como:"ahora te gustan pero en un rato los odiaras" y no los odie, no siquiera me desagradaron, simplemente los veia como una especie de adorno pasado de moda y los abandone.

Ahora, poco mas de diez años despues, empiezo a extrañarlos pero ya no deben de existir. He practicado un poco realizando actividades cotidianas con los ojos cerrados y pienso que puedo aprender, todos podemos aprender creo y mas cuando la necesidad nos invita. Pero lo que no podria soportar es despedirme de los libros, de el cine, y de la belleza que la naturaleza creó, ya saben un rio, un amanecer, un cactus o un rostro. Tendre que pedirle unos al viejo gordo y simpatico de santa o golpearlo y despojarlo de los suyos...espero no ser responsable de ningun accidente.

martes, 8 de diciembre de 2009


"Hay conchas que ríen y conchas que hablan; hay conchas locas, histéricas, en forma de ocarinas y conchas lujuriantes, sismográficas, que registran la subida y la bajada de la savia; hay conchas caníbales que se abren de par en par como las mandíbulas de una ballena y te tragan vivo; hay también conchas masoquistas que se cierran como las ostras, con una perla o dos dentro; hay conchas ditirámbicas que se ponen a bailar en cuanto se acerca el pene y se empapan de éxtasis; hay conchas puercoespines que sueltan sus púas y agitan banderitas en Navidad; hay conchas telegráficas que practican el código Morse y dejan la mente llena de puntos y rayas; hay conchas políticas que están saturadas de ideología y que niegan hasta la menopausia; hay conchas vegetativas que no dan respuesta, a no ser que las extirpes de raíz; hay conchas adventistas que huelen como los adventistas del Séptimo Día y están llenos de abalorios, gusanos, conchas de almeja, excrementos de oveja y de vez en cuando migas de pan; hay conchas mamíferas que están forradas con piel de nutria e hibernan durante el largo invierno; hay conchas navegantes equipadas como yates, buenas para solitarios y epilépticos; hay conchas glaciales en los que puedes dejar caer estrellas fugaces sin causar el menor temblor; hay conchas diversas que se resisten a cualquier clasificación y descripción, con las que te tropiezas una vez en la vida y que te dejan mustio y marcado; hay conchas hechas de pura alegría que no tienen nombre ni antecedente y estas son las mejores de todos, pero ¿a dónde han ido a parar?"(Henry Miller)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Mi rodilla derecha, me duele la rodilla derecha y camino cojeando. Sucedio ayer en alguna estacion del metro, en esas que son condenadamente profundas y estan llenas de escaleras electricas. A un lado del pasamanos hay una especie de resbaladilla muy tentadora, David la utlizo sin pensarlo y yo lo encontre divertido, entonces me atrevi y Jorge dijo: "vas" "vas"y en cuanto subi agarre una gran velocidad, como si tuviera los pantalones llenos de mantequilla, no lo disfrute porque inmediatamente me dije-esto esta mal, se supone que tengo que ir rapido pero no quemando mis pantalones, demonios, van a arder en cualquier instante- y entonces pense en frenar pero era imposible, de pronto vi un muro que sobresalia de la pared del tunel y entonces de verdad que me preocupe y pense en una tactica para esquivarlo pero en esas circunstancias no es facil ser un buen estratega y trate de moverme todo lo que pude hacia mi lado izquierdo pero ya era demasiado tarde, mi rodilla impacto contra la esquina del muro y la velocidad disminuyo, di un pequeño giro en el aire y cai al suelo, conteniendo el dolor. estuve algunos minutos en el suelo, maldiciendo e insultando,mi rodilla sangraba, despues me ayudaron a ponerme en pie y extrañamente pasado un rato el dolor habia desaparecido casi por completo, subimos al metro, crei que no era nada grave pero de pronto me senti mareado, con ganas de vomitar y perdi casi todas mis fuerzas, tuvieron que sacarme del vagon y luego era como si estuviera dopado, me sente en el piso y toda la gente me veia, que les pasa?hay gente en el metro que canta, grita, cuenta chistes, se llena la espalda de vidrios y nadie les presta atencion pero hay estaban todos esos ojos curiosos sobre mi persona, me sentia debil y Jorge me trajo una coca cola, la bebi y empeze a recuperarme. Decidi llegar a mi casa lo antes posible, David me acompaño pero algunas estaciones despues, mi rodilla empezo a doler, le preguntamos a un guardia mujer en donde habia una clinica o farmacia similar, nos pregunto que sucedia y nos llevo a la oficina del jefe de estacion, un tipo gordo y desagradable, me dio a entender que yo tenia una especie de seguro social por ser un usuario del metro, seguridad social que consistia en un botiquin de primeros auxilios practicamente vacio, hizo algunas preguntas, le conteste, le menti acerca de como habia ocurrido y despues llego una simpatica mujer, me reviso la herida, la limpio, me puso una gasa y luego la envendo, me senti como un niño de primaria visitando la enfermeria escolar, me dijo que no tenia nada roto pero demonios eso yo ya lo sabia, decidi salir de alli, al menos habia ganado una venda, le dije a david que se fuera, que yo me las podia arreglar para llegar a mi casa, subi a otro vagon y luego aparecieron las sensaciones, a pesar de todo el mal rato, es dificil de creer pero me sentia bien, mejor que antes de que ocurriera y aun no entiendo que sucede, pero las sencaciones de bienestar como dijo un amigo mio ocurren en los momentos mas extraños, lo acabo de comprobar.